DONCELES. Instrucciones para sobrevivir al SARS-Cov-2 (III de III)

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Exterior de la Librería Bazar Cultural FOTO Bazar Cultural

Alejandro Cárdenas San Antonio 

¡Ha sido bien gacho y va a ser difícil! ¡bien-bien-bien-difícil! No nos vamos a reponer rápido, no nos van a dejar abrir tan rápido, ya lo estamos viendo que a cada rato cambian de fecha, (primero) que el 15 de mayo,  (luego) que el 30 de mayo, (la verdad)ya no sabemos qué va a pasar, con las ferias tampoco sabemos, las rentas ya te empiezan a consumir porque esas nadie te las quita de encima.

Sergio Torres es un librero que afronta con gallardía una de las peores crisis económicas que recuerda. Admite que, hasta el momento, a nadie de su equipo se le ha cortado.

Es de los ahorros que tiene es como va sacando para sobrevivir con ellos. Incluso considera que entre los libreros va a sobrevivir aquel que tenga material, quien termine con menos deudas y el que tenga ganas de seguir en la venta de libros de oferta…

Salir va a ser no del más fuerte sino del más creativo, sostiene.

Influenza, SARS-Cov-2… ¡y lo que venga!

Bajar las cortinas por un virus no tomó tan de sorpresa a Sergio Torres. Ya en 2009, él y su familia recién incursionaban como libreros independientes y les tocó vivir la pandemia de la influenza. En aquel momento su patrimonio estuvo a punto de sucumbir.

Desde finales del 2019, el SARS-Cov-2 tomó por sorpresa a los habitantes del planeta. Ha puesto en evidencia a la ciencia, la tecnología, al sistema económico, tambaleado las creencias, derrumbado paradigmas y alineando los sistemas de salud a nivel global. Algunos países se miran en pañales y otros están rebasados por conflictos de interés. Quien tenga la vacuna, gana esta guerra, además en dinero, miles de millones de dólares.

Antes de que las autoridades dijeran “Quédate en casa”, nosotros como Coalición de Libreros logramos realizar la Feria de Libros de Ocasión número XXXII, pero para el 2021 no tenemos ni idea de si debemos hacer adecuaciones por el volumen de visitantes o en qué va a terminar todo esto… -reflexiona César Sánchez.

Cuando la influenza asoló el país, Sergio y su familia estaban en ferias y les cancelaron varios eventos,  precisamente los 10 mejores, y fue una pérdida total para la industria editorial, en especial para los pequeños editores y libreros porque no vendieron nada aunque tenían ya todo montado.  Se perdieron los viáticos y los fletes.

A mí la influenza me agarró en Atlacomulco y a Magally en Uruapan. Ahora, fíjate, recién me tocó ayudar a un compañero a sacar de un local todo su material porque no aguantó la renta y eso que se la bajaron mientras pasa la contingencia y ya no aguantó.

Ahora Sergio Torres considera que internet, y los servicios que puede brindar a sus clientes a través de éste, le permitirá sortear la nueva pandemia. FOTO Bazar Cultural

El Covid-19 es una enfermedad que ha puesto de cabeza al mundo y no hay nada más mnbdeterminante que el registro de fallecidos al alza. Sin embargo, ante esta emergencia sanitaria, en Sergio aflora la resiliencia, su buen humor y el optimismo.

Su entusiasmo es envidiable porque se está ante un todo terreno que ya está buscando revolucionar el gremio. En alguna ocasión participó con más libreros presentando un proyecto a la SEP para subir de nivel el oficio. La unión de libreros chilangos quieren que su trabajo sea reconocido como profesión -lamentablemente la iniciativa está en el limbo-, y buscan ese reconocimiento por la naturaleza propia de la librería, ya que tiene grandes semejanzas con el tronco académico en la carrera de Biblioteconomía.

 

 

 

 

 

¡Canija pandemonia!

Sergio Torres también tiene un humor descollante. Para él, la actual crisis sanitaria representa un curso intensivo de nuevas tecnologías aplicadas en su negocio.

Esto te va a hacer un mejor librero, esta pandemonia ¡ja,ja,ja! -bromea-. Perdón, pandemia, tiene muchos contras, pero ha sido un curso intensivo de cómo sobrevivir en el mercado sin tener un local, los muchachos me han ayudado mucho, tomamos prácticas de mercadeo en redes y todo el mundo está metido en sus perfiles de Facebook, Twitter, Instagram, en Mercado Libre, en nuestra propia página de Bazar Cultural, en grupos de novela negra, novela romántica, de ficción, donde se puede se la pasan ofreciendo constantemente y lo logran porque por lo menos han ido sacando la nómina, todos vamos a salir de esto muy capacitados para vender en otras áreas. Hoy el centro de la ciudad se ha convertido en algo parecido a un gran mercado clandestino, -ironiza- según estamos todos cerrados, se supone que no haya flujo de gente en las calles, pero aquí todo se consigue, todos están encerrados y ponen a alguien fuera de la entrada como recepcionista esperando a ver qué cae, ofrecen servicios, incluyendo lugares donde se empeña oro, incluido el Monte de Piedad, joyerías, lo que se te ocurra, hasta nosotros pusimos un letrero que dice “Toque fuerte si busca un libro” ¡y tocan! A ver si hacen lo mismo ahora que nos cambiemos de aquí de Donceles a un local más pequeño en el callejón de la comida sobre la Calle de Palma.

El equipo de Bazar Cultural ha sobrellevado de la mejor manera el cierre de librerías en Donceles por el Covid-19 FOTO Sergio Torres

Está de más preguntarle a este librero si tiene pasión por el oficio, su carácter es decidido, creció en la Calle 2 de abril, una de las calles bravas de la Colonia Guerrero. Es perseverante y animoso, vivió a tiro de piedra del Teatro Blanquita, de Garibaldi, de Imevision que terminó siendo Tv Azteca, del famoso Bar King Kong, el Mercado 2 de abril, la Pulquería de los Huevos de Oro que ha sido escenario de varias películas mexicanas, jugó en el antes llamado Parque de ‘La ranita’ que siempre han compartido la parroquia de San Juan de Dios y la Iglesia de la Santa Veracruz y recientemente los museos Franz Mayer y el Nacional de la Estampa. Siempre anduvo por la Calle Donceles. Conoce a la perfección el Teatro de la Ciudad, el Fru Fru, el de Hidalgo frente a la Alameda y admiró desde la infancia el Palacio de Bellas Artes y la Torre Latinoamericana.

Sergio es un oriundo del primer cuadro de la capital mexicana. Truncó una carrera en el Politécnico Nacional enfocada a la electricidad y, según me cuenta, como librero tiene una biblioteca personal de aproximadamente 500 ejemplares y sus tesoros literarios son los dedicados de puño y letra por Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes.

Me hago la pregunta: ¿en qué concepto habría tenido Lorenzana en 1771 a este audaz librero que cumplió un día su sueño de también llegar a ser un editor, tener su propio sello y presentar orgulloso su fondo en las ferias internacionales? ¿Qué opinión tendría el religioso sobre las consecuencias de esta pandemonia como apoda Sergio al SARS-Cov-2?

Me respondo que sin duda y sin piedad, el Santo Oficio le dejaría caer la loza del parágrafo segundo del capítulo que habla De la impresión y la lectura de libros:

“Sólo los doctores de la Iglesia y Santos Padres toca manifestar la verdadera inteligencia de las Sagradas Escrituras y misterios de nuestra religión. Por lo que ninguno imprima en lengua vulgar de indios libros o tratados pertenecientes a la religión sin la aprobación del ordinario; y más, siendo tan escasos los términos propios que hay para explicar algunos Misterios”.

En el principio fue el Santo Oficio y la Inquisición se cebaba en contra las obras impresas impías. Desde la caída de la Gran Tenochtitlán a la fecha, el primer cuadro es el enclave, el corazón y la luz de una Ciudad de Palacios. Aquí surgió el comercio y el oficio del librero, aquí sigue y por el Covid-19 la calle Donceles tiene cerradas varias de sus librerías todavía. Conocer este mester obliga a replantearse un nuevo polvo de viejos lodos.

 

Periscopio CDMX

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