En los últimos años hemos sido testigos de profundos cambios en el Cen- tro Histórico, algunos de ellos, los hemos consignado en esta publicación. Muchos de los proyectos de renovación han tenido muy buena aceptación de la comunidad y realmente han contribuido al rescate de este impor- tante espacio de nuestra ciudad.
Sin embargo, otros no lograron ese objetivo, como en el caso de Garibaldi, donde vecinos y comerciantes han manifestado que la re- modelación, en realidad desangeló la tradicional plaza; particularmente el Museo del Tequila, cuyo concepto y arquitectura nomás no termina de encajar con la zona, opinan.
Caso contrario, por ejemplo, fue el corredor cultural Regina, que se ha convertido en un gran atractivo del Centro Histórico, dándole una dinámi- ca muy positiva a la zona, atrayendo más visitantes y mejorando notable- mente la seguridad.
Actualmente se planea el rescate de una de las zonas más enigmáticas del Centro Histórico: La Merced. Es evidente que ese barrio inmenso, lleno de belleza arquitectónica, historia y cultura urbana sufre de tremendo de- terioro y le urge un buen tratamiento. Sin embargo, el ambicioso proyecto de recuperación que desarrollan las autoridades capitalinas ha suscitado inquietudes entre los comerciantes y vecinos que habitan el lugar.
Ojalá que el Programa de Recuperación de la Merced, al que se le han invertido cuantiosos recursos y genera una esperanza, se desarrolle con el mayor consenso de la comunidad y resulte de beneficio para sus habi- tantes y para los que amamos y gozamos el Centro Histórico.
Periscopio realizó un sondeo entre los comerciantes de los diferentes mercados que integran La Merced para conocer su opinión sobre dicho proyecto y saber, desde su visión, las principales problemáticas de la zona. Pero también para que nos compartieran parte de las entrañables historias que a diario se tejen en “La Meche”, como cariñosamente se le conoce.
Muchos personajes habitan el Centro Histórico y Periscopio les sigue la huella. En este número les compartimos una entrevista con Nelson Ned Jr., otro habitante de este espacio mágico. Aunque su estilo dista mucho del bolero que popularizó a su padre, no cabe duda que Nelson Ned Jr. sacó la casta de gran músico,de- sarrollando una atractiva propuesta de mezclas de música africana con ritmos del mundo, “worldmusic”, es un gusto compartir con nuestros lecto- res la charla que tuvimos con este personaje.
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La Editorial.
