Los libros que olvidó el ‘chocoslovako’ Andrés Manuel López Obrador en su primer viaje internacional

Monumento a Abraham Lincoln en Washington D.C, Estados Unidos. FOTO Allianz-Assitance

 

Arturo Mendoza Mociño

Al Presidente de México Andrés Manuel López Obrador sus paisanos le dicen de cariño Camarada chocoslovako, en un guiño a su perfil comunista por el que fue tan atacado en diferentes momentos de la campaña proselitista que lo llevó a la Silla del Águila en 2020. En enero del 2018 él mismo generó una oleada de memes al reconocer ante sus críticos, con esa jiribilla que le caracteriza:

Ya no soy peje, ahora soy AndresManuelovich

Aquel supuesto vínculo con el gobierno ruso quedó atrás, pero este martes 7 de julio que ya despegó su comitiva de Atlanta, Estados Unidos, habría que enumerar los libros que debió llevar consigo en su primero y emblemático viaje al extranjero tras negarse, una y otra vez,  a tener roce internacional.  A esa resistencia se sumaba otra más: usar tapabocas por Covid-19, pero para entrar al territorio norteamericano y, sobretodo a la Casa Blanca, es imposible hacerlo sin este adminículo.

FOTO La Crónica de Baja California

El debut internacional de López Obrador comenzará, muy a su estilo, muy tempranito, porque mañana miércoles 8 de julio,  depositará ofrendas florales en el monumento a Abraham Lincoln y, después irá al cruce de las avenidas  Virginia y New Hampshire, cerca del Río Potomac, para honrar a Benito Juárez.

FOTO XEVT

Al caer la tarde se trasladará a la Casa Blanca donde sostendrá un encuentro privado con su homólogo estadounidense. Cuando termine este encuentro se celebrará una segunda reunión entre ambos mandatarios con sus respectivas comitivas.

Por la mexicana va una delegación de empresarios donde están Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego, Carlos Hank,  y los secretarios de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y Graciela Márquez, de Economía.

 Tras firmar un comunicado conjunto,  los presidentes de México y Estados Unidos tienen previsto compartir la sal y el pan en una cena que ofrecerá el presidente Trump al presidente López Obrador y a su comitiva. No habrá conferencia de prensa y el jueves 9 de julio retornará a México a temprana hora.

México en vilo, Estados Unidos, dominante como siempre

AndresManuelovich, quien hace poco reveló que las computadoras no son tan necesarias en estos tiempos, quizás también desdeñaría estos libros:

e FOTO Arturo Mendoza Mociño

Lincoln (Ballantine, 1984). Ronald Reagan gobernaba Estados Unidos hacia 1984 y encarnaba la primera escaramuza del pueblo por adelgazar al estado de bienestar que representaba el elefante demócrata. Gore Vidal ya era por entonces un reputado autor de novelas históricas, pero es quizás con esta obra de 657 páginas que se vuelve más célebre al recrear todo el entorno del presidente demócrata que puso fin a la guerra civil entre secesionistas y unionistas. Vidal rescata de las penumbras de la historia a Mary Todd Lincoln, esposa del prócer, con toda su humanidad. Retrata tus extravagancias y pretensiones del sur de Estados Unidos donde creció y donde se destruye un mundo que recreó otro novelista: William Faulkner. Quien desee encontrar aquí una relación de crónicas militares de las batallas que angustiaron al hombre que superó la pobreza en Indiana. Aunque Lincoln ( 1809-1865) no pudo ver consolidada la integración de los afroamericanos a la sociedad estadunidense, sí fue el quien colocó las bases para la emancipación de los trabajadores rurales en la expansión industrial y militar de Estados Unidos en todo el orbe.

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Colores primarios (Alfaguara, 1996). William Clinton y su mujer Hilary, llamada Hilaria por los simpatizantes latinos que promovían sus campañas políticas, son retratados con sobrada crueldad en este libro que se convirtió en uno de los libros más vendidos por todos los secretos que revelaba sin pudor. Desde el corazón mismo de su campaña se detalla puntualmente los entresijos políticos de las grandes contradicciones estadunidenses: su puritanismo y su desbordada pornografía, su defensa de la libertad de expresión y sus diferentes métodos para acallar periodistas, el peso de las industrias que sostienen la hegemonía de Estados Unidos: la militar, la petrolera y la cibernética. El autor de esta reveladora obra se ignoró durante varios años hasta que varias pesquisas dieron con el columnista Joe Klein, quien no dejó pasar la oportunidad y publicó El compañero de fórmula, en el 2000, con más osadía.

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The Estados Unidos Affair. Cinco ensayos sobre un ‘amor’ oblicuo (Aguilar Nuevo Siglo, 1996). Contados académicos mexicanos conocen tan bien la psique de los políticos estadunidenses como Jorge G. Castañeda, quien vive, entre dos aguas, sea en Nueva York, sea en Ciudad de México, en lo que en algunos círculos intelectuales ya se llama Mexamérica. Antes de convertirse en el secretario de Relaciones Exteriores durante el gobierno panista de Vicente Fox, Castañeda era un activo intelectual ligado a la líder sindical Elba Esther Gordillo, de talante priísta, y autor de libros de pasajes oscuros de la izquierda latinoamericana. En esta obra expone varias propuestas para atenuar la inequidad y las diferencias culturales que comparten una de las fronteras más desiguales del mundo.

 


El oso y el puerco espín (Random House Mondadori, 2005). No todos los embajadores estadunidenses en México han tenido una buena pluma para describir la asimetría que tiene el imperio estadunidense con su empobrecido vecino. Si Walt Disney ridiculizó a los migrantes mexicanos con Speddy González, el veloz ratoncito que se mueve al grito de ‘Yepa, yepa’, el embajador Jeffrey Davidow considera al país como un espinoso puerco espín que pondrá en aprietos, más de una vez y cada vez más, al oso yankee. Políticas mexicanas como la de «no intervención» resultan irritantes para Estados Unidos tras los ataques del 11 de septiembre del 2001 como también lo es la quisquillosidad del país con operaciones antinarco como la Operación Casablanca que desentrañó varios sistemas de lavado de dinero a través de las redes bancarias nacionales. Figuras centrales de esta obra son los dos presidentes vaqueros, el republicano George W. Bush y el panista Vicente Fox, quienes trataron de ampliar los vínculos entre ambas economías en la primera transición democrática pacífica de México.

 

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El águila bicéfela. Las relaciones México-Estados Unidos a través de la experiencia diplomática (Ariel Divulgación, 1995).  Varios centros académicos realizan investigaciones de todo tipo sobre la tormentosa relación entre México y Estados Unidos, pero también el cuerpo diplomático nacional ha sacado la casta al momento de compartir con los mexicanos cómo el país frena la vena expansionista del imperio estadunidense. Walter Astié Burgos fue ministro para asuntos políticos en la Embajada de México en Washington de 1982 a 1986, durante el ascenso del republica Rodald Reagan. Cuando aparece este libro, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari apenas comenzaba con el sanbenito de ser proyanqui. Se trata de una gran obra panorámica que permite conocer las reivindicaciones nacionalistas mexicanas desde Venustiano Carranza hasta Lázaro Cárdenas, pero también detalla, sexenio tras sexenio, las relaciones entre presidentes de ambos países y el impacto que provoca entre ambos problemas como el de los indocumentados, la Guerra Fría entre Estados Unidos y Moscú, el asesinato de John F. Kenneedy, el delirio petrolero de José López Portillo y las expectativas que ponía el régimen priísta con el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México.

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Me casé con un comunista (Alfaguara, 1998). «El pensar es la mayor transgresión de todas», sostiene uno de los personajes de esta novela de 463 páginas, porque el pensamiento crítico es la subversión definitiva». El narrador judío estadunidense Philip Roth escribió esta obra como un ajuste de cuentas con el senador Joseph McCarthy, quien se dedicó a elaborar listas de ‘enemigos’ de Estados Unidos en plena Guerra Fría. McCarthy persiguió, por igual, a directores de cine, escritores y todo aquel que tuviera simpatías con el demonio histórico de la potencia que doblegó a Japón con bombas atómicas. «El comunismo» se convirtió en el nuevo Satán, como antes lo fue Hitler o el derrotado Japón. Ahora «el enemigo» no estaba fuera de la Unión Americana sino ‘dentro’. Así que le dieron caza a los comunistas estadunidenses y entre ellos está  el actor Iron Rinn, quien nunca ocultó sus ideas -como tampoco lo hizo en aquel tiempo el célebre actor Kirk Douglas, quien encarnó en la pantalla grande al líder de los gladiadores romanos: Espartaco-. El fanatismo ideológico de McCarthy termina por alcanzar al actor. Su esposa, Eve Frame, es quien delata, ante la prensa, sobre sus relaciones con la Unión Soviética. Al escándalo nacional y la ruina personal del judío Rinn se suma otra peor: el dolor que le provoca la traición amorosa de su pareja lo que lleva a pensar a este héroe americano que la pasión que una vez los unió carecía de verdadero compromiso moral. Me casé con un comunista forma parte de una trilogía narrativa que se completa con El teatro de Sabbath y Pastoral americana.

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La utopía desarmada. Intrigas, dilemas y promesa de la izquierda en América Latina (Joaquín Mortiz, 1993). México siempre ha sido un campo de batalla para Estados Unidos y sus diferentes organismos de inteligencia porque diferentes gobiernos priístas salvaron la vida de guerrilleros de todo signo, pero se reprimió a un sinfín de movimientos de izquierda en todo el país que buscaban mayor democracia o, tan sencillo, mejores condiciones de vida para sus comunidades arrasadas por la pobreza, sojuzgadas por caciques regionales o, como ocurre ahora, controladas por diferentes cárteles del narcotráfico. A lo largo de 566 páginas, Jorge G. Castañeda desentraña el papel que jugó Fernando Gutiérrez Barrios, jefe, durante años, del servicio secreto mexicano, y expone el acuerdo de no agresión que hubo entre el gobierno mexicano y el régimen castrista. Detalla también el destino que tuvieron varios ‘tesoros revolucionarios’ que llegaron al país pero que desaparecieron por las divisiones internas de los exiliados y por el afán guerrillero de varios de ellos en cuanto conflicto se desataba en cualquier rincón del mundo. Se trata de uno de los primeros trabajos sobre cómo asumió la izquierda latinoamericana la caída de la Unión Soviética al final de los años noventa.

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Why americans hate politics (Touchstone Book, Simon & Schuster, 1991). El hartazgo de los ciudadanos de la Unión Americana hacia la clase política es el centro de la investigación periodística de E.J. Dionne, reportero de los diarios The New York Times y The Washington Post. Este libro apareció poco antes del proceso electoral de 1992 donde ganaría William Clinton con un énfasis que quebró sucesivas adminsitraciones republicanas: ¡Es la Economía, estúpidos! También brinda atinadas radiografías del feminismo y sus enemigos, la revuelta de los neoconservadores y el renacimiento de los grupos libertarios. Son 373 páginas de narración trepidante desde aquellos ciudadanos que explicaron las razones de sus decepciones hacia quienes aseguran que los representan.

 

 

Redacción Periscopio CDMX/EG

 

 

 

 

 

 

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