Av. Juárez retoma su aire cosmopolita

Ave. Juárez

Por Elena González

La avenida Juárez, la puerta grande del corazón capitalino, a la que Efraín Huerta le compuso un poema y es referencia de otros muchos escritores y artistas, fue el punto de partida de las transformaciones recientes del Centro Histórico, que hemos observado a lo largo de casi una década. A la fecha lleva dos intervenciones y se planea una más. Juárez alberga a dos emblemáticos espacios: La Alameda Central, la plaza pública de los mexicanos por excelencia, que inspiró a Diego Rivera para crear uno de sus murales más célebres, y el Palacio de Bellas Artes, el templo de la cultura del país. Desde su inicio, Juárez se erigió con una vocación cosmopolita concentrando librerías prestigiadas, almacenes, cines, hoteles y centros nocturnos, pero con el tiempo se fue convirtiendo en una zona marginal, principalmente la Alameda que por mucho tiempo estuvo invadida por indigentes, vendedores ambulantes y ladrones. Con el terremoto de 1985 la zona quedó devastada y muchos de sus inmuebles se colapsaron; así, quedó abandonada por cerca de dos décadas. Fue hasta inicios del presente siglo, cuando las autoridades capitalinas voltearon la vista hacia la olvida avenida Juárez, pues formó parte de un ambicioso proyecto inmobiliario del empresario Carlos Slim, apoyado por el entonces jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador para impulsar un corredor financiero. Las obras del proyecto que iniciaron en Paseo de la Reforma y continuaron en la avenida Juárez, básicamente en el lado sur, concluyeron en el año de 2005, con una inversión aproximada de 52 millones de pesos, aportada básicamente por el sector privado. Según un informe del gobierno capitalino, varias empresas privadas realizaron trabajos de ampliación de la red de fibra óptica y telecomunicaciones para atender la nueva y futura demanda. Se sustituyó todo el alumbrado público por postes con dobles lámparas de aditivos metálicos y otros cónicos de 12 metros de altura y 28 postes ornamentales tipo Dragón. Se repavimentó la avenida con concreto hidráulico. Se construyeron losas de concreto de 22 y 18 centímetros de espesor y se modificó y amplió la geometría de las banquetas, creciendo su ancho en un tramo hasta ocho metros.

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Adicionalmente, sobre las banquetas del lado sur de la Avenida Juárez, del tramo de la calle de Balderas al Eje Central, se rehabilitó con recinto artificial negro, así como sus guarniciones. Se renovó en su totalidad el mobiliario urbano y se enriqueció el arbolado; además, se instalaron bancas modulares de concreto con acabado pulido y otras de fierro fundido.

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Se colocaron bolardos. En la Plaza Juárez, en donde se reubicó a la Secretaría de Relaciones Exteriores y al Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, se efectuaron diversos trabajos, entre éstos, la construcción del Andador Poniente. Para instalar el mural “Velocidad”, de David Alfaro Siqueiros, en el lado poniente del andador se construyó un muro de concreto armado recubierto con cantera, colindando con el Museo de la Tolerancia, para el cual se construyó otro pórtico recubierto con cantera. Con esa primera intervención, avenida Juárez atrajo grandes inversiones, principalmente de Slim, y la zona adquirió una alta plusvalía.
Ave. JuárezEn el predio que albergó al hotel del Prado se construyó el hotel Sheraton, que posteriormente
adquirió la cadena Hilton. Dicho inmueble cuenta con 25 pisos y una superficie de 5 mil metros cuadrados, con centro de convenciones, salones de fiesta, bares, restaurantes, tiendas y hasta un helipuerto. Posteriormente, se construyó el conjunto residencial Puerta Alameda, que cuenta con gimnasio, alberca, Business Center, salón de usos múltiples, área de juegos infantiles y área de cine, entre otras cosas. Se estima que la plusvalía de la zona supera a Santa Fe. Se construyó también una plaza comercial, y se instalaron diversas franquicias y negocios de todo tipo. Aparte de que los grandes negocios que trajo consigo la recuperación de la zona, la nueva imagen revivió a la avenida Juárez, convirtiéndose en un espacio disfrutable para caminarlo, sentarse o pasear por ahí. Por algún tiempo, se montaron diversas exposiciones o instalaciones vanguardistas a lo largo de la avenida, lo que la hacía más atractiva.

 

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En 2011, ya en el gobierno de Marcelo Ebrard se inició una nueva intervención, también con el capital de Slim, pero ésta se enfocó básicamente a la Alameda Central. En esa ocasión, la inversión estimada fue poco más de 350 millones de pesos. Durante un largo periodo, la Alameda estuvo cerrada y en noviembre de 2012 fue reinaugurada. La remodelación incluyó la mejora de los parques, la plantación de nuevos árboles, y la restauración de fuentes, las esculturas y del Hemiciclo a Juárez. Se construyeron también cuatro nuevas fuentes, la calle de Ángela Peralta se volvió peatonal y se instaló alumbrado público dentro del parque. Los andadores de concretos fueron sustituidos por pisos de mármol. Por otra parte, las fuentes se equiparon con nueva tecnología la cual genera chorros danzantes, así como con iluminación especial. Sobre el andador de Doctor Mora fue colocada una réplica, en menor escala, del famoso mural hecho por Diego Rivera en 1947 (el original está alojado en el museo que lleva el nombre del reconocido muralista).

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Los vendedores ambulantes fueron desalojados de la Alameda y se colocaron cámaras de vigilancia. También se construyó una ciclovía en el lado sur de avenida Juárez. En tanto, los negocios de don Slim se siguen extendiendo, y actualmente su inmobiliaria desarrolla un edificio habitacional en el número 52 de avenida Juárez, en donde se ubicó antiguamente el hotel Bamer. Se planea construir alrededor de 100 departamentos de lujo con un costo aproximado de dos millones de pesos. Para conmemorar el centenario del natalicio del poeta Efraín Huerta (1914-1982), la Secretaría de Cultura del Distrito Federal develó el 10 de julio pasado una escultura de mármol creada por Juan Manuel de la Rosa Lara, que recrea un libro abierto sobre un facistol con versos de la obra “Avenida Juárez”. La obra se ubica a la altura de avenida Juárez y la calle de Iturbide. Aquí un fragmento: “Uno pierde los días, la fuerza y el amor a la patria/el cálido amor a la mujer cálidamente amada/ la voluntad de vivir, el sueño y el derecho a la ternura/ uno va por ahí, antorcha, paz, luminoso deseo/ deseos ocultos, lleno de locuras y descubrimientos/ y uno no sabe nada, porque está dicho que uno no debe saber nada.”

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